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Observación en Los Blázquez (1a)
El fin de semana del 4-5-6 de julio parte de Astronomía Sevilla partió hacia la meseta cordobesa en dirección a Los Blázquez, un pequeño pueblo situado en una mancha de cielo no polucionado (verticalmente). Muerto de cansancio pero animado con la perspectiva de observar que prometía el equipo transportado (dos dobson de 30 y 25 cm, un VISAC, dos Newton en ecuatorial de 20 cm, un ED80 y un precioso refractor apo hecho a mano) en conjunto con un cielo que la vez anterior no pudimos disfrutar por las nubes, pero que prometía buenos momentos.
La noche empezó disfrutando de un precioso crepúsculo con la Luna cerca de Régulo, Saturno y Marte (al día siguiente formaban una alineación perfecta). Montado el equipo, cenamos mientras se hacía completamente de noche. Y entonces empecé a soñar…
El olvido de dos trípodes por parte de dos compañeros, me permitió disfrutar del dobson de 25 cm y apuntar a donde quisiera con el. Teniendo mi estupendo filtro OIII en la mano y el cisne en el cénit, la elección estaba clara y sin alternativas (hasta satisfecha mi curiosidad).

Desde que vi por primera vez el velo del cisne (Ngc 6960, NGC 6992, NGC 6995) (ver, no intuir una mancha poco contrastada. ¡Gracias Ángel!) no he podido dejar de pensar en aquella imagen tan fotográfica, tan repleta de detalles, tan rica en general… jamás pensé que con mis propios ojos pudiera ver lo mismo que lo que algunos consiguen tras mucho trabajo fotográfico (jijijiji), y desde luego quería poder repetir esa experiencia y disfrutarla al máximo, recrearme en el tamaño, en los detalles, en los contrastes, en la estructura espacial de la nube de gas… así que N22T5 al canto, filtro enroscado, apunto a 52 Cyg, y… menos mal que sólo son 25 cm. Si la imagen que me estaba ofreciendo (algo inferior en detalle, y con menos estrellas a causa del filtro que lo mostrado en este enlace) este pequeño telescopio hacía que literalmente me pusiera a temblar y me tuviera que sentar antes de caerme al suelo, no me quiero ni imaginar dónde estaría ahora si tuviera mas apertura. Llamé a los compañeros para que observaran. Reacciones similares, estupefacción, satisfacción. Yo seguí aproximadamente una hora más mirando aquella pequeña preciosidad, antes de darme una vuelta por los otros telescopios y charlar.
En esa vuelta, tras observar un poco algunas cosas que se estaban mirando, y sintiendo la perturbación en la fuerza causada por un telescopio solitario, me volví al 25 cm para darme un paseo por la norteamérica-pelícano.
Creo que una vez me enseñaron esta nebulosa, y no la identificaba porque estaba dentro de ella. He leido que suele pasar, tienes que irte a un borde para tener contraste. También la he visto, a simple vista, empleando el filtro OIII. Esta vez no me hizo falta irme a un borde, era tal el grado de nebulosidad que, o bien era vaho (raro con esa noche), o estaba inmerso en la nube. Mi asombro no cesó en todo el tiempo que permanecí dando vueltas por el conjunto que forman la Norteamérica (NGC 7000) y la Pelícano (IC 5070 – IC 5067). No puedo describir mucho de ambas (y alguna nebulosa más que se veía junto a éstas). Simplemente no pude pararme a ver detalles porque tenía que compartir la visión. Además era incapaz de procesar más información, estaba saturado tras estar observando objetos como pocas veces relatan los más veteranos.
Por supuesto que vi más cosas, en las 4 horas y algo que estuve observando estos pocos objetos me di alguna vueltecilla por el resto de telescopios para ver NGC 6205, NGC 224, NGC 221, NGC 205… NGC 206 no llegué a verlo aunque dejé el reto (sencillo) para el resto de compañeros. También una planetaria que Isra nos enseñó, en un cúmulo. No tengo datos, tendré que buscar en las crónicas de otros compañeros.
Poco antes de la última sorpresa, no podía faltar la visita al centro galáctico. Javier me llevó, con los filtros, a ver los objetos de la zona. La Laguna, Omega, Trífida… Empecemos por la Omega. El pato nada por la superficie del río, perturbando con las olas la tranquila superficie que la brisa no alcanza a agitar, sólo la cresta del mismo. La visión es sugerente para que la imaginación vuele y enmarque la nebulosa en un contexto onírico. Se la merece, sin duda. La nebulosa de la Laguna, con su sobrecogedora sensación de tamaño, y sus extraños ornamentos, no dejaba más que una sensación de pequeñez aquí abajo. La Trífida es la que, de las tres, menor sensación de nada dejaba. Los tres lóbulos se diferenciaban bastante bien, siendo más interesante observar las zonas oscuras que los separan. En éstos se apreciaba que no eran simplemente entrantes oscuros, había algo más.
Para acabar, antes de irme a la cama, Júpiter. No podía dejar de echarle un vistazo, no lo he visto en lo que va de año en condiciones. Y vaya si lo vi. Nunca he visto tanto detalle en este planeta. Las bandas no eran simples bandas de diferente color en el planeta. Ofrecían una riqueza cromática, unos detalles en las fronteras, un sinfín de detalles que pocas veces he visto. Al menos, que haya podido disfrutar a mi aire y recrearme. Por supuesto, es la primera vez que veía los satélites jovianos más allá de brillantes puntos, esta vez se percibía que eran discos y no puntos. Madre del amor hermoso, era espectacular la visión de conjunto que se lograba. Un satélite estaba entrando o saliendo de delante del planeta, y se veía perfectamente que la sombra era más que un punto.
Tras 23 horas despierto, creo que merecía ir a la cama un rato y ser un poco más feliz (ya nunca sin ti, me dejaste vulnerable a la vida).
Próximamente, la segunda parte, la visita a la piscina, y ¡más fotos del sapo!
Desde el Observatorio de Almadén de la Plata
Lugar: Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla), AAE
Fecha: 14 abril 2007
Transparencia: buena
Seeing: 4/5
Magnitud límite: 6
Tiempo: despejado, fresco ~12ºC, baja humedad, brisa nula
Luz: baja
Salida conjunta Albireo – Astronomía Sevilla (invitados a acompañarlos en su invitación).
Salimos del Centro Cívico “Los Carteros” sobre las 7 menos 20, junto a los compañeros de Albireo. El viaje fue ameno y se llega relativamente pronto, aunque los últimos kilómetros son un poco malos. Una vez allí, Miguel Gilarte nos estuvo enseñando las instalaciones principales, que hay que reconocer que son una auténtica maravilla (a pesar de algunas cosas por mejorar y otros detalles que creo, como aficionado, que no se plantearon en el diseño).
Entonces bajamos a las cúpulas donde 3 Meade LX200GPS de 16″ (y otro Meade, newton, también de 16″, de los tubos que montan en los dobson) nos “amenizaron” la noche. Problemas con la gente (demasiada y un poco avalancha) y con la cúpula que nos “quedamos”, que al quedarse pillada nos permitió escudriñar sólo una pequeña zona del cielo, pero también nos permitió disfrutar con tranquilidad a los que nos quedamos allí, ya que aquello no llamaba la atención (¿quién va a ir donde hay una cúpula que no gira?). Menos mal que llevábamos oculares, porque allí cuentan con fantásticos maletines Meade que solo sirven de adorno. De todas formas, esos telescopios van a llevar un par de ccd, así que supongo que se le dará un buen uso….
Empezamos con Saturno, sobre las 22:00 más o menos. Aunque cerramos la velada observándolo también (mucho mejor, con mejor seeing y menos turbulencias dentro de la cúpula, en ambas ocasiones disfrutamos mucho. Con el orto de Willy de 12,5 estuvimos viendo la división de Encke, la sombra de los anillos sobre el planeta, las bandas, algunas lunas, dejándonos un grato recuerdo.
Pero no solo vimos Saturno. Como la cúpula se quedó pillada en la zona de géminis, tuvimos que dedicarnos a esa zona. Empezamos buscando M35 (todo esto con alineamiento con una única estrella, de aquel modo), pero encontramos otro cúmulo, seguramente el acompañante, NGC 2158. No estoy muy seguro si era ese al ver fotos ahora, pero quedaba muy bonito y se veía muy grande, acostumbrado a las focales que usamos. Los cúmulos grandes se veían parcialmente, como M44. Una pena.
Posteriormente pasamos a ver NGC 2392, la famosa nebulosa Inuik (recordad que esquimal es un término ofensivo para dicho pueblo, sería como llamar nazis a los actuales alemanes). Espectacular. Se veía un tono azulado en la nebulosa, compacta y con una especie de halo más débil alrededor, también compacto. Nunca había reparado en este objeto, y como todos los siguientes, si no fuera por el bloqueo de la cúpula habría pasado mucho tiempo hasta que los hubiera visto.
Al rato saltamos a NGC 2782. Una pequeña galaxia que se ve de frente, con un núcleo de 12,2. En la imagen que recuerdo se veía el núcleo compacto y un disco difuso alrededor, no pude dedicarle mucho para ver detalles.
Luego pasamos a un objeto que me marcó bastante, ya que las cartas que llevamos no mostraban la sorpresa que descubrí. Se trata de NGC 2964 (11,3). Esta galaxia, bastante compacta y brillante, se veía inclinada. Era bastante fácil de ver, pero también lo eran las 2 galaxias que la acompañan formando una línea recta: NGC 2968 (13,1b) y NGC 2970 (14,7b). Un espectáculo que merece la pena intentar con aperturas más pequeñas, aunque algunos no consiguieron a la primera ver NGC 2970. Me hubiera gustado que estuviéramos más cómodos observando y con menos luz.
Muy cerca de las anteriores se encontraba NGC 3003, una pequeña galaxia irregular de 13,9 que no ofrecía mucho más que ver, aun así parece que se le puede sacar más jugo.
NGC 2859. Una pequeña galaxia de 13,7 que parece que tiene una barra fácil de observar, pero no recuerdo eso. Por desgracia, alfa-Lynx está muy cerca y con magnitud 3 hace pupa.
Luego intenté, con dificultad, NGC 2371-2372, una nebulosa planetaria cerca de Cástor de magnitud 13, que me pareció ver mientras la buscaba en el campo, pero la dejé porque fui a otra cúpula a ver M13, que no ví, por culpa de lo mal puestos que están los cables de alimentación de los telescopios, cosa que Gilarte dice que no han rematado como dijo que tenía que estar hecho (está teniendo algunos problemas con detallitos como este).
NGC 2683. Una galaxia magnífica edge-on, de 9,7, con la que disfruté al ver un ligero entrante de un brazo (que confundí en primera instancia con una banda de polvo ecuatorial). Fantástica.
Aproximadamente a la 1 y algo empezó a irse gente, y nos encontramos que estaban apagando los telescopios, de hecho al volver a mi solitaria cúpula el telescopio estaba apagado y recogido (¡pero qué hacen!), nos tuvimos que conformar con recoger nuestras cosas, apenas con 3 horas de observación (un poco movidita). Yo creo que nos echaron (¿por pesados? ¡¡si los telescopios están para usarlos!!).
La vuelta amena, algo de cansancio pero con buen sabor de boca y deseando salir de caza por Leo, Virgo, Coma…
Observación en Cerro Negro
Relato de Enrique:
Pues desde Agosto que no salía , casi que se me olvida como poner en estación al C11. El nuevo teles de Juan es para verlo, y eso con los oculares de 2″ y observando cómodamente ( con un prisma de 90º ) tiene que ser una pasada. Que lo disfrutes mucho. Y siempre es un placer escuchar a compañeros con tanta experiencia. También me gustó mucho ver a Javier con su hijo Pablo haciendo fotografía , una muy buena de Andrómeda con un fondo de estrellas muybonito. Vaya nivel que tienes ya Javier, y enhorabuena por tener a tu hijo de 6 años tan aficionado, a pesar del fresquillo que hacía. A José María parece que le di un sustillo cuando llegué , pues no se atrevía a salir, aunque yo tampoco quise salir del coche hasta que hablé con Salva, que ya venía en camino por el pueblo.El cielo no estuvo muy mal y de los objetos que observé ayer el más novedoso para mí fue la galaxia del escultor, que se veía esplendida y eso que la luz de Sevilla le daba de lleno. También observé por fin con el C11 la nebulosa de Orión (me había estado reservando para verla por primera vez en el campo) y la verdad que parecía que estaba viendo otro objeto al que yo estaba acostumbrado con el Newton de 20 cm. Los jirones de gases son espectaculares y las diferentes tonalidades de brillo que presenta. Lástima que las prisas por irme no me permitieran disfrutar un poco más de la noche y compañía.
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